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Madre dando un masaje suave en la espalda a su bebé.

Masaje infantil y shantala: beneficios y cómo hacerlo paso a paso

16 de agosto de 2026

El masaje infantil es una de esas rutinas sencillas que dan mucho a cambio de poco: unos minutos al día con las manos y algo de aceite, y a cambio tu bebé se relaja, duerme mejor, sufre menos con los gases y refuerza el vínculo contigo. Vamos a ver qué es el masaje infantil, qué es la famosa shantala, sus beneficios y cómo hacerlo paso a paso, con las precauciones que conviene tener en cuenta.

No hace falta ser experto ni tener nada especial. El masaje infantil es, sobre todo, un rato de contacto tranquilo entre tu bebé y tú. Lo demás se aprende en cuatro pasos.

Qué es el masaje infantil y la shantala

El masaje infantil es una serie de caricias y presiones suaves y rítmicas por el cuerpo del bebé, pensadas para relajarle y estimular su desarrollo desde el contacto.

La shantala es la técnica de masaje infantil más conocida. Es un método tradicional de la India que el obstetra francés Frédérick Leboyer popularizó en Occidente en los años setenta. Sigue una secuencia concreta por zonas del cuerpo y da mucha importancia al ritmo, a la mirada y al momento compartido. Cuando la gente habla de "masaje shantala", se refiere a esta forma estructurada de dar el masaje infantil.

Beneficios del masaje infantil

Los beneficios van mucho más allá de la relajación del momento. Los más reconocidos:

  • Refuerza el vínculo. El contacto piel con piel y la mirada compartida fortalecen el apego entre tu bebé y tú.
  • Ayuda con los gases y los cólicos. El masaje de barriga favorece que se muevan y salgan los gases, un alivio para muchos bebés.
  • Mejora el sueño. Un masaje tranquilo antes de dormir relaja y ayuda a preparar la noche.
  • Estimula el desarrollo. Le ayuda a tomar conciencia de su cuerpo y estimula la piel, el sentido más extenso que tiene.
  • Regula y calma. El contacto rítmico ayuda a bajar la tensión, tanto la del bebé como la tuya.

Si tu peque lo pasa mal con los gases, el masaje de barriga es una de las técnicas que recogemos también en la guía sobre cómo aliviar los gases del bebé.

Cuándo empezar y cuál es el mejor momento

Puedes empezar desde las primeras semanas, con caricias muy suaves, e ir dando un masaje más completo a medida que crece. No hay una edad tope: muchos niños disfrutan del masaje bien entrada la etapa de bebé.

El momento importa tanto como la técnica. Busca un rato en que tu bebé esté tranquilo y despierto, ni con hambre ni recién comido (mejor esperar al menos media hora tras la toma), ni con sueño acumulado. Un buen momento clásico es después del baño, antes de dormir.

Y una regla de oro: el masaje se hace con el bebé, no al bebé. Si un día está incómodo, llora o se retuerce, se deja para otro momento. Su disfrute manda.

Manos de un adulto dando un masaje suave en la pierna de un bebé.

Cómo preparar el masaje

Un poco de preparación hace que salga redondo:

  • Ambiente cálido y tranquilo. La habitación templada (el bebé irá desnudo o casi), sin corrientes, con luz suave y sin ruido.
  • Tus manos listas. Uñas cortas, sin anillos ni pulseras, y manos calientes. Frótalas antes de empezar.
  • Un aceite adecuado. Un aceite vegetal suave y apto para bebés. Evita los aceites esenciales y haz una pequeña prueba en la piel el día antes por si hay reacción.
  • Una superficie segura. Una toalla sobre una superficie firme, o tu regazo. Ten a mano una muda, porque el masaje relaja y a veces llega el pis.
  • Tiempo y calma. Empieza con cinco minutos y alarga según lo disfrute. Háblale o cántale mientras, y busca su mirada.

Cómo hacer el masaje paso a paso

La shantala sigue un orden por zonas. Con el bebé boca arriba y bien apoyado, ve así, siempre con caricias suaves y sin apretar:

  1. Piernas y pies. Empieza por aquí, que es la zona que menos le sorprende. Desliza las manos desde el muslo hasta el pie, como quien ordeña con suavidad, y masajea la planta con los pulgares.
  2. Barriga. Con la mano plana, movimientos circulares suaves en el sentido de las agujas del reloj, siguiendo el recorrido del intestino. Es lo que ayuda con los gases.
  3. Pecho. Desde el centro del pecho hacia los lados, como si alisaras las páginas de un libro, sin presionar sobre el esternón.
  4. Brazos y manos. Igual que las piernas: del hombro a la mano, y abre con cuidado cada manita para masajear la palma.
  5. Cara. Caricias muy suaves desde el centro de la frente hacia fuera, por las cejas, las mejillas y alrededor de la boca.
  6. Espalda. Dale la vuelta con cuidado y desliza las manos a lo largo de la espalda, de arriba abajo, alternándolas.

No hace falta hacerlo todo cada vez ni en un orden estricto. Empieza por las piernas y la barriga, que son las que más se disfrutan y las más útiles, y ve sumando zonas a medida que os soltéis los dos.

Manos de un adulto dando un masaje suave en la espalda de un bebé.

Precauciones a tener en cuenta

El masaje infantil es seguro si respetas unas pocas normas de sentido común:

  • Nunca justo después de comer. Espera al menos media hora para no molestar la digestión.
  • No si está enfermo o con fiebre. Cuando no se encuentra bien, mejor solo brazos y contacto, sin masaje completo.
  • Cuidado con la zona de una vacuna reciente. Evita masajear ese punto durante uno o dos días.
  • Sin aceites esenciales ni productos no aptos para bebés. Y siempre prueba antes en una pequeña zona de piel.
  • Presión suave, siempre. No es un masaje muscular de adulto. Si tienes dudas con su cadera o alguna zona, pregunta a tu pediatra o a tu matrona.
  • Para si no le gusta. El llanto o el rechazo son un "hoy no". Se respeta y se prueba otro día.

El masaje también te beneficia a ti

Es fácil pensar en el masaje solo como algo que le das a tu bebé, y es también un regalo para quien lo da. Al centrarte en sus reacciones, en su respiración y en su mirada, tú también bajas el ritmo y sueltas tensión.

Para muchas familias, ese rato diario se convierte en un pequeño ritual de reconexión, sobre todo cuando el día ha sido de esos de correr sin parar. Y en padres o madres que se sienten inseguros con el bebé, el masaje es una vía estupenda para ganar confianza con el manejo y leer mejor sus señales.

Dicho de otro modo: no lo veas como una tarea más de la lista. Es de los pocos momentos del día pensados para estar, sin más objetivo que ese.

Cuándo consultar con un profesional

El masaje no sustituye ningún cuidado médico. Consulta con tu pediatra o matrona si:

  • Tu bebé tiene alguna condición médica, fue prematuro o tiene algún problema de cadera o de piel.
  • Notas que el masaje le causa dolor o un rechazo intenso y repetido.
  • Quieres aprender la técnica bien guiada: muchos centros de salud y matronas ofrecen talleres de shantala.

Un taller presencial es la mejor forma de coger seguridad con las maniobras. Esta guía te da la base, no sustituye la valoración de un profesional.

Preguntas frecuentes

¿Desde qué edad se puede dar masaje a un bebé?

Desde las primeras semanas, con caricias muy suaves. El masaje más completo se va introduciendo a medida que crece, siempre siguiendo su comodidad.

¿Qué aceite se usa para el masaje infantil?

Un aceite vegetal suave y apto para bebés, sin aceites esenciales. Haz una pequeña prueba en la piel el día antes para descartar reacciones.

¿El masaje ayuda de verdad con los cólicos?

El masaje de barriga, en el sentido de las agujas del reloj, ayuda a movilizar los gases y relaja al bebé, y muchas familias notan alivio. No hace milagros, pero suma dentro de las técnicas para los gases y los cólicos.

¿Cuánto debe durar el masaje?

Empieza con unos cinco minutos y alarga según lo disfrute. Es mejor un masaje corto y agradable que uno largo que acabe en agobio. Su interés marca el ritmo.

El masaje infantil no va de técnica perfecta, va de contacto, calma y mirada. Prepara un rato tranquilo, calienta tus manos y empieza por las piernas: en unos días tendréis vuestra propia rutina, y será uno de los mejores momentos del día para los dos.

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